dimarts, 1 de setembre de 2009

Relacionem submarins nuclears i pous de petroli

Imaginem que tenim un joc de taula, en que controlem producció energètica, exèrcits, economia, ... i la societat per allí, anar produint i aportant diners i braços, i de tant en tant, potser protestant...

Què faríem si trobem petroli a la costa i un altre jugador decideix posar submarins, portaavions i altres barquets de guerra a prop... pos invertiríem en armamanert per si de cas. NO és un joc, així juguen los governs dels països:

El lanzamiento del nuevo marco regulador para explotar las estratégicas reservas de petróleo que se encuentran a más de 9.000 metros bajo la superficie marina, coincide en Brasil con un acalorado debate sobre el coste y los mecanismos de licitación para construir en territorio brasileño cuatro submarinos convencionales Scorpène y otro con tecnología nuclear transferida por Francia.

Esta coincidencia no es casual, como tampoco lo es el hecho de que en julio del año pasado el Departamento de Defensa estadounidense decidiera reactivar su Cuarta Flota para el Caribe y América del Sur, compuesta inicialmente por 11 buques, entre ellos un portaaviones y un submarino nuclear. Según informó el Pentágono en su momento, la misión de la Cuarta Flota consiste en "combatir el terrorismo" y las "actividades ilícitas", como el narcotráfico, en aguas suramericanas.

En el marco de un vasto proceso de adquisición de armamento y aviones militares, Brasil reaccionó al anuncio estadounidense con la noticia de un acuerdo estratégico con Francia para la construcción del primer submarino nuclear suramericano y otros cuatro sumergibles convencionales. En aquel momento, el ministro brasileño de Defensa, Nelson Jobim, dijo que Brasil no tiene enemigos, pero que necesita capacitarse militarmente para poder decir no en el momento que lo considere necesario.

Según varias fuentes próximas a Lula, la reactivación de la Cuarta Flota está directamente relacionada con el descubrimiento de importantes yacimientos de crudo en el litoral brasileño, que los analistas ya consideran una pieza crucial del tablero petrolífero mundial de las próximas décadas.

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