dilluns, 25 de juny de 2012

AUTO(DES)CONTROL...

¿Se imaginan un órgano de control al que técnicamente no controla nadie, pero que no controla nada? Sí, su función deviene inútil.
El Tribunal de Cuentas, al igual que otros órganos constitucionales —como el Defensor del Pueblo o el Tribunal Constitucional— está pendiente de renovación desde hace año y medio, cuando los consejeros concluyeron su último mandato de nueve años. Sin embargo, PP y PSOE habían llegado al compromiso de renovar sus miembros antes del día 30 de este mes, aunque, que se sepa, todavía no se han reunido.
Los consejeros de cuentas son 12, de los que la mitad son designados por el Congreso y la otra mitad por el Senado, que los eligen por mayoría de tres quintos entre censores jurados de cuentas, magistrados, abogados, economistas, etcétera, de reconocida competencia y con más de 15 años de ejercicio profesional.
La Constitución y otras leyes definen al Tribunal de Cuentas como el supremo órgano fiscalizador de las cuentas y de la gestión económica del Estado, y constituye una sección de enjuiciamiento de la responsabilidad contable. Además, controla las finanzas de los partidos y de los procesos electorales. Depende directamente del Parlamento, aunque no sea un órgano propio del mismo.
Esa es la teoría, porque la práctica rebaja mucho esas expectativas. De hecho, es una institución que legalmente goza de gran independencia y que debería ser técnica, pero que, sin embargo, como señala el informe sobre integridad institucional de España, elaborado por la organización mundial anticorrupción Transparency Internacional, está influenciada, cuando no manejada, por los dos grandes partidos políticos, “que no podían permitir que un órgano de esta importancia quedara fuera de su control”. Aunque tiene recursos suficientes y personal preparado, “no es suficientemente eficaz en el control de la eficiencia y eficacia del sector público, dado que se limita a controles muy formales”. Este supremo fiscalizador nunca ha hecho nada ni en temas de endeudamiento ni de déficit público. Podría haber propuesto la destitución de gestores, pero tampoco lo ha hecho nunca.
El control de su gasto interno es una entelequia. Tamaña función está encomendada a un interventor, al que curiosamente nombra y puede remover libremente el pleno del tribunal.
Sin embargo, una de sus actividades más inútiles es la fiscalización de las finanzas de los partidos políticos. La banca financia a las formaciones políticas con representación parlamentaria con préstamos que luego no reclama, pero nunca pasa nada. Y ¿por qué? Pues porque es norma de la casa que en todos los informes de fiscalización de partidos haya coponencias, es decir, que haya dos ponentes, uno del PP y otro del PSOE. Alguien debió pensar que para que no hubiera sorpresas era mejor prevenir.
El citado informe de Transparency señala que el control financiero de los partidos es muy débil en lo que respecta a ingresos que proceden de fuentes privadas e incompleto en lo referido a las fuentes públicas. Habría que solucionar las lagunas legales existentes y asegurar un organismo supervisor independiente que realizara un control adecuado. “Una mejora en este ámbito sería esencial para la lucha contra la corrupción”, concluye el informe.
El tribunal, además, debería incorporar una auditoria anual de gestión económico-financiera, y de eficacia de los órganos públicos, así como evitar el retraso crónico en los informes que realiza, precisa Transparency.
Los consejeros no tienen edad de jubilación ni límite de mandatos, lo que ha propiciado que el tribunal se haya convertido en un codiciado camposanto para dinosaurios. Ubaldo Nieto de Alba, de 81 años, lleva 30 años en la institución; Juan Velarde, de 85, es consejero desde hace 20 y Ciriaco de Vicente, de 75, desde hace 21. Rafael Corona y Manuel Núñez, de 78 años cada uno, llevan 10 años en el tribunal. Si resultaran reelegidos podrían estar en el cargo hasta los 90, 94, 85, 88 y 88 años, respectivamente. Ya lo decía Picasso: “Uno comienza a sentirse joven a los 60 años, pero ya es demasiado tarde”.
En tiempos de crisis, ganan 112.000 euros anuales más antigüedad y disponen de coche oficial, dos secretarias y 6.000 euros anuales de gastos protocolarios por consejero. Una bicoca. Noel Clarasó sostenía que “el mejor modo de resolver una dificultad es no tratar de soslayarla”.
¿No creen que ya va siendo hora de que alguien abra las ventanas y ventile el aire asfixiante de camposanto de dinosaurios?

VIST A EL PAÍS

dilluns, 11 de juny de 2012

Oda a la ignorància d'uns governants inútils

Querido señor Presidente: es usted un hijo de puta. Usted y sus ministros. por José Luis Sanpedro 11.05.12
 
José Luis Sampedro Sáez (Barcelona, 1 de febrero de 1917) escritor, humanista y economista español que aboga por una economía «más humana, más solidaria, capaz de contribuir a desarrollar la dignidad de los pueblos». En 2010 el Consejo de Ministros le otorgó la Orden de las Artes y las Letras de España por «su sobresaliente trayectoria literaria y por su pensamiento comprometido con los problemas de su tiempo». En 2011 recibió el Premio Nacional de las Letras Españolas.


Querido señor Presidente: es usted un hijo de puta. Usted y sus ministros.
Se lo digo así, de entrada, porque sé que nunca va a leerme, como nunca lee usted libros, ni nada más que periódicos deportivos como usted mismo ha confirmado, jactándose, como buen español de ser un ignorante. No se engañe, por eso lo han votado tanta gente. Perdonen los demás el exabrupto, pero es que está demostrado que somos lo que nuestros padres nos han educado, y si usted y sus ministros son como son, es porque sus madres muy bien no lo han hecho. A pesar de los colegios de pago, de pertenecer a la oligarquía de épocas dictatoriales, etc.
 
Verá usted, señor presidente. Lo que más me molesta no es que usted sea un bastardo malnacido, sino un ignorante, y sobre todo un mentiroso. Se presentó a unas elecciones diciendo que no haría cosas que ahora hace. Dijo hace tiempo que la posibilidad de una amnistía fiscal le parecía injusta y absurda, y no ha tardado ni tres meses en recurrir a esta medida de forma injusta y absurda, como señala el diputado de IU Alberto Garzón al que usted y sus secuaces ningunean como a cualquier otro que no sea seguidor suyo. Ésa es la democracia que ustedes entienden, ignorar a los representantes de la ciudadanía que no les afín. Usted dijo que la Sanidad y la Educación no se tocaban, y la han tocado pero bien. A la banca nada, y eso que los grandes expertos en economía señalan que, o le metemos mano a sus amigos de las finanzas, o nos vamos a pique.
 
Le voy a explicar unas cuantas cosas dado que usted es un ignorante que lee prensa deportiva en lugar de libros de historia, economía o política. Durante los años 20 hubo gente que tuvo la genial idea de crecer mucho, por encima de sus posibilidades como ahora tienen ustedes tan de moda decirnos.

Tanto que incluso a Churchill, para salir de la situación de postguerra, se le ocurrió revalorizar la libra, lo que trajo bajada de sueldos y aumento de las horas de trabajo. No sólo no se creció por encima de lo esperado sino que destruyó la posibilidad de crear un modelo sostenible de crecimiento basado en el consumo, lo que permite terciarizar una economía y hacerla verdaderamente competitiva. Eso es ser un país desarrollado y no ganar mundiales de fútbol. Cuando llegó la crisis del 29 y la posterior recesión mundial en los 30, en un país tan poco sospechoso de socialista, comunista o lo que ustedes quieran, como EEUU, decidieron adoptar una cosa llamada New Deal, que consistió, entre otras cosas, en subir los sueldos y bajar las horas de trabajo. Como consecuencia, había más puestos de trabajo para cubrir esas horas de menos, y los que salían de su trabajo lo invertían en consumo, lo que reactivó la economía y permitió al país dar un definitivo empujón hacia arriba para salir victorioso de una Guerra Mundial que libró en tres continentes.  
Por si usted no lo sabe, las medidas que está ejecutando han conseguido lo contrario. Hablo en pasado porque tal vez no lo sepa, pero no hay nada nuevo en los famosos "recortes". Argentina, Chile, Polonia, Rusia y así hasta un largo etc de países engrosan una horrible lista de fracasos de las políticas neoliberales de Milton Friedman y el Consenso de Washington que desde los 70 llevan intentando hacernos creer que sumergir a un país en el shock económico es una salida a la crisis. Jamás las medidas de la Escuela de Chicago han funcionado.

Jamás un país ha salido de la crisis de esa forma. Jamás una sociedad se ha beneficiado de ello. Por el contrario, ha generadosuicidios, deterioro del Estado del Bienestar (que ustedes insisten en decir que se ha terminado mientras vemos cómo crece y se desarrolla en otros países de nuestro entorno) y ha destruido el futuro de numerosas generaciones.
 
Usted miente, señor Presidente, y es sumamente peligroso. Porque el anterior era un inútil, pero usted es un pirómano en mitad de un incendio. El otro creía vivir en el País de las Maravillas y usted nos está sumiendo en el País de los Horrores. Toda política fiscal que no se base en la generación de riqueza, toda medida relativa al empresariado que no atienda prioritariamente a las empresas que cotizan más del 60% de sus ganancias en forma de sueldos e impuestos en España (y no Repsol, que solamente invierte un 20% y ahora la defienden como española; hay empresas extranjeras que reparten más beneficios al conjunto del país), todo lo que no sea alumbrar un futuro basado en la investigación y no en el trabajo precario, es destruir el futuro del país. A usted y sus secuaces se les llena la boca diciendo que hay que fomentar el emprendedorismo, y en lugar de ello desarrollan un plan basándose en los ideales especulativos de los dirigentes de la CEOE cuyo historial de empresas arruinadas por la especulación de la que ellos salen indemnes mientras el Estado se hace cargo de los parados que dejan es absolutamente bochornosa. Eliminan de todo plan de emprendedores la posibilidad del emprendedor social y generan únicamente una nueva casta de tiburones amparados en una reforma laboral neofeudal.
 
Ustedes se olvidan que los países desarrollados como EEUU, Alemania, Francia, etc., invierten entre el 2'6 y el 3'4% del PIB en I+D+I. España no sólo necesita un esfuerzo superior (en torno al 6%) para ponerse a su altura sino que ustedes nos bajan la inversión del 1'3% al 0'9%. Para entendernos, usted que sólo lee sobre deportes, es la diferencia entre inventar un coche, y fabricarlo. Quien lo inventa tiene los beneficios de todos y cada uno de los coches que se venden. Quien lo fabrica sólo de las unidades que salen de su fabrica. ¿Dónde se inventan los coches? En Alemania, por citar un caso. ¿Dónde se fabrican? En España, Polonia o Rumania. Es evidente de quiénes estamos más cerca, pues. Al darle el hachazo que usted le ha dado a la investigación nos condena a ser un país de camareros, portaequipajes, y por supuesto de trabajadores poco o nada cualificados que trabajemos para empresas extranjeras a sueldos miserables mientras tenemos la moneda de los países con mejor calidad de vida. Si seguimos en el euro es para vivir como ellos, no para que ustedes nos hagan vivir como en Botsuana con precios de París.
 
Usted nos está suicidando económicamente. Tal vez no sepa quién es Paul Kruggman, pero es Premio Nobel de Economía. Para él es evidente que usted nos miente o no quiere darse cuenta de que no estamos ni siquiera en recesión, sino en fase de depresión, y sus medidas nos hunden cada vez más. Ha aceptado ser el banco de pruebas del FMI, cuyas medidas ya arruinaron a varios países, pregunte si no por Grecia o Italia donde están fracasando estrepitosamente. Usted no le dice a la gente que estamos metidos en una III Guerra Mundial cuyas armas no son de fuego, sino que tienen a forma de experimentos socio-económicos, donde los tanques son agencias de calificación de la deuda, donde los países utilizan a los ciudadanos para intereses ajenos a estos, y donde, al final, la gente está muriendo y sufriendo, como en cualquier guerra. Usted nos dice que es bueno meter a cuarenta alumnos por clase, que es bueno que haya menos profesores, menos médicos, menos atención sanitaria, y a veces pienso que simplemente usted es gilipollas, que no puede ser que actúe con maldad. Y créame, lo sigo pensando. Los malos seguramente son otros, usted no tiene la inteligencia suficiente para darse cuenta de todo eso. Sí la tiene, en cambio, para saber que todo esto puede traer revueltas sociales, agitación en la calle. Por eso va a aprobar una medida por la cual será terrorismo y condena criminal resistirse a la voluntad del Gobierno expresada en sus brazos de coerción, es decir, al policía. Como yo le estoy diciendo esto, seguramente me acusará de terrorismo por incitar a la gente a decirle a usted las verdades a la cara.
 
Señor Presidente, usted no quiere decirlo porque la Führer Merkel le amenaza desde el IV Reich que se ha instalado. No es una exageración, oiga, que lo dice hasta el Financial Times que como todo el mundo sabe es muy de izquierdas sin duda. Estamos metidos en mitad de una III Guerra Mundial, vuelvo a repetírselo, y no es una idea únicamente mía, sino de gente de esa que ha estudiado, tiene doctorados, ha dado clase en varias universidades, ha viajado por el mundo, ha leído mucho, mucho, habla varios idiomas, ha vivido diferentes procesos de crisis y recuperación, y a algunos también les gustan los deportes. Pero también ven que ustedes nos metieron una primera fase de Movimientos Financieros que ahogaron nuestra economía y ahora nos meten en una fase de Posiciones para hundirnos en el shock, en el miedo, en la angustia.
 
Solo le deseo que 
si algún día la sociedad se rebela, salimos a la calle, tomamos los poderes públicos, proclamamos una Asamblea Constituyente, convocamos un referéndum sobre la forma de Estado, disolvemos los partidos actuales y los obligamos a refundarse en partidos que atiendan a las ideologías políticas y no a las económicas, establecemos un sistema de elecciones realmente democráticas, nos salimos de la moneda alemana (llamada también euro) y establecemos pactos bilaterales con los países importantes, invertimos en educación e investigación. Si todo eso pasa y empieza con una mecha que la sociedad enciende. Si pasa y asaltamos su palacete en la Moncloa , ojalá usted esté ya camino del exilio en Berlín.
 
O lo va a pasar mal. Muy mal.
 
"Los recortes se aceptan por una de las fuerzas mas importantes de la humanidad, el miedo."


"Hay dos tipos de economistas: los que trabajan para hacer más ricos a los ricos y los que trabajamos para hacer menos pobres a los pobres"

José Luis Sampedro, para quien no lo sepa, tiene 94 años. una persona,  capaz de seguir desarrollando sus ideas, publicando novelas, escribiendo artículos, etc. Y ya no sólo eso, sino hacerlo con ese entusiasmo, seguridad y el toque revolucionario, de cambio, que tienen muchas de sus frases y pensamiento.

dimarts, 5 de juny de 2012

Dèficit democràtic o "li diuen democràcia i no ho és!"

 Per estudiar-ho a fons
 
Article d'opinió de Bashkim Shehu que ha sortit a l'Ara dilluns 04 de junyde 2012
Tant a Catalunya com a l'estat espanyol hi ha un augment d'un dèficit del qual es parla molt menys que del financer: el dèficit democràtic. En aquest aspecte, Catalunya i l'estat espanyol s'assemblen de tal manera que el resultat d'una possible separació seria, en termes de comportaments de la classe política, com la bipartició d'una ameba. Hi ha dèficit democràtic quan, per exemple, el poder polític, en lloc de respondre als ciutadans, es dedica a l'adulació d'unes divinitats animistes anomenades els mercats . Hi ha dèficit de representació democràtica quan, per exemple, tenim una dualitat com la que existeix entre el príncep de la nit electoral i el gripau escollit el matí de la investidura.
Però el criteri més elemental per a la valoració d'una democràcia és l'actitud de les autoritats envers l'oposició i les protestes ciutadanes. I els valors democràtics es claven una patacada quan es declara que una vaga general és un camp d'entrenament per als violents; quan les autoritats es desentenen de les manifestacions pacífiques i només en parlen si hi ha episodis violents amb la intenció d'hiperbolitzar-los, o fins i tot s'inventa la violència, com a València (no per rima, ni per la sèrie d'al·literacions); quan un ministre de Justícia converteix la presumpció d'innocència en postulat d'innocència, però només per als antidisturbis; quan un primer ministre diu que l'oposició ha de callar; quan la policia investiga sobre les manifestacions, les ONG que les integren i els suposats vincles críptics (és a dir, conspiratius) amb partits de l'oposició; quan la crema d'uns contenidors d'escombraries és qualificada de guerrilla urbana, i fins i tot de terrorisme per homologació mitjançant un enduriment de la legislació penal; quan les autoritats manen a la policia detenir, i violentar, manifestants pacífics de manera selectiva per atemorir els altres (aquesta mena d'intimidació, quin nom hauria de tenir?). Tot això, i més coses semblants, passa aquí i ara. ¿Fantasmes d'un passat autoritari, ressuscitats en un entorn de crisi financera?
Sí, la crisi global. Però no és únicament financera o econòmica, és multifacètica. I no només en els seus fruits, tan amargs. També la seva arrel és múltiple.
El model econòmic que va portar a la crisi prové de fa tres decennis, quan va començar l'anomenada revolució neoconservadora. Aquesta revolució consistia en una mutació ideològica i alhora en una contrareforma cultural. Dos fenòmens que, al seu torn, foren concomitants amb un canvi sociològic important que va començar en les societats opulentes o de consum durant els anys d'auge econòmic i de justícia distributiva basada en el pacte social -anys que ara podem imaginar com una edat d'or paradisíaca i perduda-. Efectivament, la famosa frase de la Dama de Ferro que "la societat no existeix" no estava completament mancada de veracitat: la societat s'estava atomitzant en individus l'objectiu principal dels quals -l'objectiu subjacent al que realment feien, al marge d'allò que deien- era augmentar cada cop més la seva capacitat de consum, mentre que simultàniament s'anava esvaint el sentit de comunitat política, tant el de classe com el de ciutadania. D'altra banda, els anhels comunitaris, inherents a l'ésser humà, van retrocedir fins al tribalisme, religiós o nacional-xovinista (actualment amb un caire racial cada vegada més fort). La Dama de Ferro i companyia van estimular desastrosament tot aquest procés.
Patim, doncs, una crisi que afecta uns valors que no es mesuren en diners. I el fet que no parlem tant d'aquest dèficit democràtic com de la crisi financera i del dèficit financer és un altre símptoma de l'existència d'una altra crisi.
Aquesta crisi dels valors presenta, a més, una dinàmica de retroalimentació entre les seves diferents facetes. D'això n'ha resultat un cercle viciós que, durant aquests últims anys, ha esdevingut un remolí vertiginós del qual encara no hem trobat la manera de sortir. Per exemple, una altra de les vessants d'aquesta crisi és la falta d'un projecte seriós i capaç d'assegurar un futur sostenible de la societat oberta. De fet, manca una mirada cap al futur, fins al punt que sembla que ens faci por construir-la. I si mirem cap al passat, cal que ens fixem en els motius pels quals es va arribar al pacte social que ha estat vigent al llarg de la mencionada edat d'or: els motius que van obligar els privilegiats i els poderosos a cedir procedien en realitat de la necessitat de prevenir la repetició de catàstrofes esgarrifoses per a tots. Tampoc aquesta mirada resulta encoratjadora.